La firma en 1948, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos supuso la afirmación y el reconocimiento de la existencia de unos Derechos inherentes a todas las personas sin distinción. más de 60 años después estos derechos humanos continúan siendo violados en la mayoría de los países del mundo. En este mundo dominado por la mercantilización, el discurso de los derechos humanos, pese a sus oscuridades contradicciones o vacíos, sigue siendo una guía urgente para potenciar la solidaridad con las luchas de los pueblos.Debemos hacer visibles las violaciones, pero también las resistencias frente a esas violaciones de los derechos humanos, y defender la legitimidad de las luchas frente a las violencias del sistema neoliberal.
La llamada crisis global se interpreta, desde las posiciones de los sectores privilegiados de la economía, como un crack financiero. Pero debemos mirarla sobre todo desde la perspectiva de las ´victimas. En ese sentido, para los pueblos empobrecidos no es la primera grave crisis, ni sus consecuencias son nuevas. Las consecuencias de la globalización actual y su crisis, convertida en crisis de la humanidad y del planeta, lo vemos en el genocidio, el etnocidio y el ecocidio (…)
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