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Soberanía alimentaria, una alternativa al modelo productivista

por ACSUR España, Eva Fernández

Jueves 23 de octubre de 2008

Ver en línea : Soberanía alimentaria, una alternativa al modelo productivista

INTRODUCCION

Hablar de «Soberanía Alimentaria» es referirse a un término que tiene que ver con una alternativa al modelo de desarrollo Agrario productivista, una alternativa y término acuñada por los movimientos campesinos, sociales, de mujeres, etc. Es una propuesta política, ética, económica, social, cultural y ambiental para erradicar el hambre y la malnutrición en el mundo.

Las organizaciones no gubernamentales, y la cooperación al desarrollo en general, pueden jugar un papel importante en el aporte a estrategias locales y nacionales con enfoque de Soberanía Alimentaria, tanto en los países del Sur como en nuestra sociedad, desde las acciones de sensibilización y educación al Desarrollo. Pero para ello, es necesario conocer y re-conocer qué es la Soberanía Alimentaria, no desvirtuar el concepto y las implicaciones que él implica, y que ésta no es una nueva moda en los proyectos de cooperación.

Este artículo parte de la reflexión de ACSUR LAS SEGOVIAS y otras organizaciones tanto españolas como extranjeras, sobre cómo contribuir, desde los proyectos de cooperación al Desarrollo, a la Soberanía Alimentaria, y cómo esta reflexión se está llevando a la práctica, en un proyecto concreto de Soberanía Alimentaria, Desarrollo Local y Prevención de riesgos, en 3 provincias de Cuba. Este trabajo es también una invitación a seguir reflexionando, aprendiendo y compartiendo una experiencia en la que no hay recetas.

1. EL ENFOQUE DE SOBERANÍA ALIMENTARIA EN LA COOPERACION AL DESARROLLO«En el ámbito de la Cooperación al Desarrollo y el Desarrollo Rural, hablar de»Soberanía Alimentaria", se ha convertido en un término de moda. Pero no sólo entre las ong’s y movimientos sociales, sino que también Organismos gubernamentales, FAO, e incluso los Estados, asumen el término muchas veces sin tener en cuenta su verdadero significado, y más bien como sinónimo de Seguridad Alimentaria.

Alegremente, los mismos que promueven el cultivo de granos básicos para uso de biocombustible, el uso de transgénicos, el monopolio de las industrias agroalimentarias o del comercio de semillas, promueven entre sus principios la lucha contra el hambre y por la «soberanía alimentaria» de las naciones.

Incluso, dentro de las organizaciones no gubernamentales de desarrollo, muchas veces se habla indistintamente de Soberanía Alimentaria, Seguridad Alimentaria o Desarrollo Rural Integral.

Las organizaciones que acompañamos a los movimientos campesinos, organizaciones locales, asociaciones de productores y productoras (tanto en el Sur como en el Norte), debemos reflexionar en primer lugar qué significa «Soberanía Alimentaria» y qué implicaciones tiene este término, diferenciándolo de la Seguridad Alimentaria y otros. A su vez, es necesario plantearse cómo desde los proyectos de cooperación se contribuye (o no) y se apoya a las organizaciones y asociaciones locales a trabajar con esa perspectiva, desde una construcción participativa y política del camino de la Soberanía Alimentaria.

En ese sentido, ACSUR Las Segovias comparte una propuesta de cómo los proyectos de cooperación pueden contribuir a la soberanía alimentaria. Esta propuesta, no plantea ser un recetario, sino de construir un instrumento capaz de crear inquietud y de generar procesos de reflexión, investigación y acción que orienten todo el ciclo del proyecto hacia la construcción de soberanía alimentaria, o que sirva como herramienta de análisis de nuestras prácticas para ver si realmente fortalecen procesos tendentes a la soberanía alimentaria de los pueblos con los que cooperamos. Es un instrumento abierto, que será modificado, enriquecido y, en ocasiones, refutado por las diferentes prácticas que lo utilicen.

2. QUÉ ENTENDEMOS POR SOBERANIA ALIMENTARIA Y QUÉ ASPECTOS NO PODEMOS DEJAR DE LADO. ALGUNOS APORTES

La soberanía alimentaria se define como el derecho de los pueblos, de sus países o uniones de estados a definir sus propias políticas ecológicamente sustentables de producción, distribución y consumo de alimentos, garantizando su derecho a una alimentación nutritiva, segura y culturalmente apropiada y a un medio ambiente sano, sin dumping frente a países terceros y con pleno acceso a la tierra, al agua y a las semillas. Estas políticas deben tener como base la pequeña y mediana producción, respetando la diversidad de los modos campesinos, pesqueros e indígenas de producción y comercialización agropecuaria y de gestión de los espacios rurales, donde las mujeres desempeñan un papel fundamental.

La soberanía alimentaria garantiza la seguridad alimentaria de los pueblos, protege el derecho de los campesinos y campesinas a producir alimentos, así como el derecho de los consumidores y consumidoras a poder decidir lo que quieren consumir, cómo se produce y quién lo produce. No es una demanda exclusiva del ámbito rural. La democratización de los alimentos es un derecho universal. Efectivamente, la consecución de un desarrollo rural sostenible basado en los principios de la soberanía alimentaria tiene un efecto inmediato en el aumento de la seguridad alimentaria a escala planetaria.

Como proceso de reflexión organizacional, y tomando como referencia las experiencias de nuestro trabajo y de otras organizaciones, apuntamos como aspectos a tener en cuenta en los proyectos de cooperación al desarrollo para portar a la Soberanía Alimentaria los siguientes:

  • Participación: Promuevan y fortalezcan la participación comunitaria organizada como motor del desarrollo, pues es fundamental su papel en el diseño de las políticas de producción, distribución y consumo de alimentos.
  • Reconozcan los derechos de las mujeres campesinas y urbanas como productoras y proveedoras principales de alimentos y protagonistas en los procesos de economía social y solidaria, cuya participación en el diseño y ejecución de los procesos de producción y distribución debe ser garantizada, así como su acceso, uso y control de los recursos (tierras, formación, propiedades…).
  • Planteen a medio y largo plazo propuestas de producción y consumo alimentario basadas en un sistema de producción agropecuaria diversificado, que respete la biodiversidad, maneje los recursos naturales de forma sostenible y utilice tecnología apropiada, siempre respetando las tradiciones autóctonas de los pueblos, su diversidad cultural, sus formas de trabajo y su relación con la naturaleza. La agricultura y la actividad pecuaria campesina pueden producir alimentos suficientes, nutritivos y asequibles, sin agredir a la naturaleza, sin expulsar a los campesinos y campesinas de sus tierras y sin contaminar nuestros cuerpos.
  • Promocionen los mercados locales, basados en la producción local y el consumo ético como forma de autosostenimiento, de conservación de culturas alimentarias propias y de asegurar precios justos en relación a los costes de producción.
  • Promuevan iniciativas de la economía social y solidaria en el ámbito urbano, fomentando estrategias de desarrollo local como base para la reducción de la desigualdad y la consecución de un desarrollo económico equitativo y sostenible.
  • Construyan y fortalezcan espacios y redes locales, nacionales e internacionales, en el Sur y en el Norte, defensoras de los derechos de los productores y productoras agrícolas y ganaderos, de los consumidores y consumidoras, que además otorguen una gran importancia a la sensibilización y educación de la población, tanto del Norte como del Sur.
  • Exijan acuerdos y pactos internacionales y el cumplimiento de los que ya están firmados por los estados y cuyo contenido esté relacionado directamente con la soberanía alimentaria.

3. El CONVENIO DE SOBERANIA ALIMENTARIA Y DESARROLLO LOCAL DIRIGIDO A GRUPOS VULNERABLES AFECTADOS POR DESASTRES NATURALES EN PAÍSES DEL CARIBE.

El Convenio de Soberanía Alimentaria, significa la primera acción de cooperación vía ong’s tras la firma de la Comisión Mixta Cuba-España. Lo ejecutan 3 organizaciones españolas, MUNDUBAT, MPDL y ACSUR LAS SEGOVIAS como cabeza del consorcio español, y las organizaciones cubanas Asociación cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales (ACTAF), Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), Federación de Mujeres cubanas (FMC), Centro de Intercambio y Reflexión de Iniciativas Comunitarias (CIERIC), y la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA) como cabeza de consorcio cubano.

Con una financiación directa de 7.000.000 €, se ejecuta en 23 consejos populares de 8 municipios de las Provincias de Habana, Granma y Guantánamo, para una población total de 630.540 (314.150 hombres, 316.390 mujeres) habitantes de los municipios. Debemos tener en cuenta que la mayoría de las actividades se dirigen a el grupo meta del convenio que lo constituye la población de los 23 consejos populares (188.570 personas, 94.076 hombres, 94.494 mujeres).

a) El Convenio surge como una voluntad política por parte del Estado Español y Cubano, así como de las ong’s de ambos países b) Acotar el territorio, y definir la dimensión de lo «local», así como los niveles de participación. Las acciones van dirigidas al Consejo Popular, y a los Municipios c) Participación. Entendida como el acompañamiento a la participación de los y las productores en el proceso de toma de decisiones que afectan al sistema productivo y al desarrollo de lo local, a través del Fortalecimiento de los actores locales para la autogestión y desarrollo endógeno (articulación de actores para el desarrollo), y la Participación de los productores y productoras, así como de los actores locales, en todos los ciclos de desarrollo del proyecto. d) Análisis de la realidad del contexto y de aprovechar las oportunidades. Esto es muy importante. Debemos saber definir, junto a los actores implicados, qué proceso vamos a acompañar, qué cosas podemos realizar, qué políticas públicas, o leyes, etc., podemos apoyarnos, y realizar una selección realista de las alternativas del proyecto que podamos abordar, sin olvidar nunca la meta final, que es la Soberanía alimentaria. En el caso de Cuba, contamos con un sistema organizativo y de participación legal estructurado y bien definido, con mayor dificultad para la articulación de los actores, y el conocimiento de los niveles de participación de la población en el mismo. El contexto actual favorece también la orientación del Estado de fomentar el autoabastecimiento municipal, disminución de importaciones, y un proceso de descentralización dándole más fuerza a los gobiernos locales. La creación de las Delegaciones municipales de la Agricultura, con facultades que van desde el reparto de tierras, planes de producción, etc., es otra de las políticas que apoyará el convenio, así como el fortalecimiento del movimiento cooperativo. e) Promover con acciones positivas un verdadero enfoque de equidad de género, fortaleciendo los liderazgos femeninos y promocionar la participación de las mujeres en el espacio político y de toma de decisiones, tanto en número como en la calidad de la participación, para la implementación de políticas públicas locales con enfoque de género, visibilizando el papel de las mujeres en las economías rurales, así como su participación, luchando contra toda discriminación, violencia de género, y apoyando políticas de igualdad de oportunidades.

Del análisis conjunto de los árboles de problemas, del contexto, etc., el Convenio definió su Objetivo General como:

  • "Contribuir a la Seguridad Alimentaría y el Desarrollo endógeno Local, desde una Dimensión de Soberanía Alimentaría y equidad de género a través de experiencias demostrativas y replicables. Y su Objetivo Específico:
  • Fortalecer las capacidades de los actores locales del área de intervención, para que sean capaces de gestionar su propio desarrollo a través del fortalecimiento de sus capacidades productivas, acceso a los servicios básicos, el fortalecimiento de la gestión del desarrollo comunitario, la reactivación económica y el empoderamiento de las mujeres de manera sostenible.

Para ello, se han definido 5 Ejes de Intervención y dos Estrategias transversales, según el siguiente esquema.

Centrándonos en el Eje de Fortalecimiento del Sector Agropecuario, hay varios aspectos que debemos definir como indispensables, para hablar de un enfoque de Soberanía Alimentaria:

1) Trabajar con todas las formas de producción del Consejo Popular y del municipio, para abastecer de alimentos a toda la población, desde la producción para autoconsumo hasta los planes productivos para el abastecimiento de los puntos de venta locales y mercados. Estos sectores productivos son: productores/as individuales (Movimiento de la Agricultura Urbana), sector campesino (Cooperativas de Crédito y Servicios, CCS; Cooperativas de Producción Agropecuaria, CPA), sector cooperativo Unidades Básicas de Producción Agropecuaria (UBPC), Empresas Estatales, autoconsumos de escuelas y Pre Universitarios, etc. 2) Definir la Agroecología como único sistema de producción que pueda garantizar un sistema integrado para la producción de alimentos sanos, de calidad, y que preserve los recursos naturales, buscando reconocimientos sociales y/o económicos para la producción de alimentos ecológicos (certificación orgánica participativa, et.c). Apoyamos el Programa de Agroecología de la ACTAF, el Movimiento Agroecológico Campesino a Campesino de la ANAP, las técnicas de Producción ecológica animal y el fomento de las especies criollas y Cotos genéticos de ACPA, etc. 3) Uso de semillas criollas, favoreciendo la selección participativa de las mismas, así como el acceso de las productoras y productores a la diversidad, y a ser actores protagónicos de su selección y conservación, trabajando estrechamente con los centros de investigación de cada zona. Interrelación con el Programa de Innovación Agropecuario Local (Segunda fase del Fitomejoramiento Participativo en Cuba), realizando ferias de diversidad, y no usando semilla transgénica. 4) Acceso a la tecnología localmente adaptada, asegurando una transferencia tecnológica que reconozca los saberes locales y ancestrales, con una vinculación horizontal entre técnicos/as y productores/as (escuelas campesinas, fomento de la innovación rural, etc.) 5) Uso de técnicas locales para la conservación de alimentos y granos, y apoyo a los procesos de acopio y conservación y manipulación de los alimentos. Favorecer la transformación de los alimentos a nivel local para dar más valor agregado a la producción. A estos aspectos, añadimos el enfoque de Prevención de Riesgos, y el manejo del Medio Ambiente desde un enfoque de Vulnerabilidad Ambiental, ya que no podemos hablar de Soberanía Alimentaria manteniendo los niveles de vulnerabilidad de las poblaciones del área del Caribe ante los desastres.

4. BIBLIOGRAFIA Fernández Such,F. P Nicholson, T. Ros, L. Spendler, A. Villaroel, X. García, X. Montagut, O. Núñez. 2007. Soberanía Alimentaria. Objetivo político de la cooperación al desarrollo en zonas rurales. Icaria Editorial. Barcelona Jiménez Puente, C., J.Menéndez. 2007. Los proyectos de cooperación en la construcción de la soberanía alimentaria. Aportes estratégicos. ACSUR LAS SEGOVIAS (Eds). Editorial Icaria, Barcelona.

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